Spanish (Español) translation by Alison Pumapillo (you can also view the original English article)
Bienvenidos de nuevo a esta serie de cinco partes, en la que exploramos la historia de las personas de ascendencia africana en Estados Unidos poniendo énfasis en las fotografías de archivos públicos.
En la segunda parte de nuestra serie, echamos un vistazo a la guerra civil y a lo que sucedió después: una breve apertura, luego el estancamiento político, la segregación y el terrorismo en el sur. Hoy examinaremos la rica historia fotográfica de la Gran Migración hacia el oeste y el norte, y el florecimiento de la vida afroamericana que tuvo lugar tiempo después.
Si te perdiste la primera parte de esta serie, consulta las partes anteriores, 1619-1865 y la Guerra Civil y sus consecuencias. ¡Comencemos!


Escapando al sur
Después de todo el derramamiento de sangre y la agitación que vimos en las historias anteriores, la situación de los afroamericanos en el sur no había mejorado mucho, sino todo lo contrario.


Tras la emancipación y el fracaso de la Reconstrucción, los afroamericanos descubrieron que no eran libres de controlar su propio destino de la misma manera que las personas de raza blanca. En lugar de ello, se encontraban excluidos, limitados por un conjunto de leyes estatales y locales denominadas Códigos Negros y las leyes de segregación Jim Crow.


Estas leyes pretendían devolver a la población negra a un estado de sometimiento frente a la población blanca mediante la segregación racial. Se vieron limitados en sus movimientos y oportunidades de empleo, fueron objeto de arresto y obligados a realizar trabajos no remunerados, se les negó toda protección ante la ley, se les impidió votar y obtener una educación de calidad.


Demasiado gráfica para mostrarla aquí, el pie de foto de una aterradora fotografía de la época reza: "Rubin Stacey, víctima de linchamiento, colgado de un árbol, rodeado de curiosos, entre ellos niñas, Fort Lauderdale, Florida". (encontrada en la colección del Centro Schomburg de Investigación en Cultura Negra).
La Gran Migración
Estas condiciones, combinadas con el terror de la anarquía y la violencia, en forma de vigilantes y turbas de linchamiento, resultaban insoportables. A medida que la vida en el sur se hacía cada vez más difícil, los afroamericanos empezaron a emigrar hacia el norte, pero no fue hasta 1916, cuando las oportunidades de empleo empezaron a abrirse para ellos, que el flujo migratorio se convirtió en un torrente.
Con la llegada de la Primera Guerra Mundial en 1914, los estados del norte experimentaron un auge de las industrias de guerra. Cuando el país entró en guerra y los hombres blancos partieron a luchar, estas industrias comenzaron a experimentar una grave escasez de mano de obra. Con un profundo rechazo a la inmigración y una legislación restrictiva que limitaba la afluencia de personas procedentes de Europa Central y Oriental, las empresas del norte empezaron a recurrir a la población afroamericana en busca de mano de obra.


En 1916, el Ferrocarril de Pensilvania comenzó a ofrecer transporte gratuito hacia el norte a los afroamericanos del sur que estuvieran dispuestos a trabajar en el ferrocarril. Más de 12000 afroamericanos viajaron al norte, a Filadelfia, antes de que el programa terminara en 1918.
Otras empresas enviaron reclutadores al sur para captar afroamericanos que trabajasen en el norte, y periódicos como el Chicago Defender, el principal periódico para la población negra de Chicago, animaron activamente a los afroamericanos a trasladarse al norte publicando historias sobre sureños que habían "triunfado" en la ciudad. También publicaban información útil sobre viajes, viviendas y empleos, e imprimían listas de iglesias y otras organizaciones a las que los potenciales inmigrantes podían escribir para pedir ayuda.


Los migrantes que se establecieron en el norte no cortaron los lazos con sus familiares o amigos del sur. Enviaban remesas a casa para mantenerlos, y cuando los visitaban, a menudo estaban ansiosos por mostrar lo bien que les había ido al trasladarse allí. Pronto el norte empezó a parecer la Tierra Prometida y cada vez más gente estaba deseosa de partir hacia allá.
Con el desarrollo generalizado del sistema ferroviario estadounidense a principios del siglo XX, los trenes se convirtieron en un vehículo habitual para la primera oleada de la Gran Migración, así como en una fuente de abundantes puestos de trabajo. De hecho, el destino de los emigrantes en el norte estuvo muy influenciado por los trenes que tenían a su disposición.


Así, los afroamericanos de los estados costeros de Georgia, Florida, las Carolinas y Virginia se instalaron en ciudades de la costa oriental, desde Washington hasta Filadelfia, Boston y Nueva York. Mientras que los emigrantes de Mississippi, Alabama, Tennessee y Arkansas solían llegar a las ciudades de Cleveland, Detroit, Milwaukee, Pittsburgh y Chicago. Y los emigrantes de Luisiana, Arkansas y Texas se trasladaban al norte, a San Luis y Minneapolis, pero también al oeste, a Los Ángeles y San Francisco, en función de la disponibilidad de sus trenes. Los ferrocarriles fueron también una gran fuente de empleo para los trabajadores afroamericanos.
Este movimiento de afroamericanos desde los estados del sur a los del norte se conoció como La Gran Migración, también llamada La Gran Migración hacia el Norte. En ella, más de 6 millones de afroamericanos se trasladaron desde el sur de EE.UU. a los estados del norte y del oeste y es, hasta la fecha, uno de los mayores movimientos demográficos internos de la historia.
La Gran Migración puede dividirse en dos fases. La primera fase tuvo lugar entre 1916 y 1940 y en ella se desplazaron alrededor de 1,6 millones de personas desde las zonas rurales del sur a las ciudades industriales del norte. La segunda fase tuvo lugar después de la Gran Depresión, entre 1940 y 1970, y en ella se desplazaron otros 5 millones de personas, incluidos muchos habitantes de pueblos con competencias en el ámbito urbano, a los estados del norte y del oeste.
La oposición de la población blanca del sur
La economía sureña dependía en gran medida de los afroamericanos como fuente abundante de mano de obra barata. A medida que la migración ganaba velocidad, las élites sureñas empezaron a entrar en pánico, temiendo que el éxodo masivo de afroamericanos los sumiera en la pobreza.
Como reacción, los sureños blancos recurrieron a las amenazas, la coacción y la violencia. Los bancos se negaron a cobrar los cheques enviados para financiar la migración de la población negra, los gobiernos locales y los vigilantes trataron de restringir el acceso de los negros a los autobuses y trenes, y se presionó a los periódicos para que dedicaran más cobertura a los aspectos negativos de la vida de los negros en el norte. Los vigilantes blancos se valieron de la intimidación y las palizas para aterrorizar a los afroamericanos y hacer que se quedaran en su lugar, y los estados aprobaron leyes para limitar aún más la movilidad de los negros mediante reglamentos relativos a los vagabundos y órdenes de reclutamiento.
A pesar de estos esfuerzos, los afroamericanos continuaron emigrando. Antes de 1910, más del 90% de la población afroamericana vivía en el sur de Estados Unidos. En 1970, solo alrededor de la mitad de la población afroamericana vivía en estas tierras.
La segregación de facto en el norte
Cuando la mayoría de nosotros piensa en los estados del norte de Estados Unidos, solemos imaginarlos como un refugio seguro para los afroamericanos, puesto que estos estados abolieron la esclavitud relativamente pronto en la historia de Estados Unidos, y los estados del norte se convirtieron en el destino de los esclavos cuando escapaban de la esclavitud del sur. Sin embargo, los recién llegados también se enfrentaron al racismo en el norte, aunque de formas diferentes.


Siempre hubo afroamericanos en el norte y en el oeste de Estados Unidos, pero en números muy reducidos. La Gran Migración aumentó drásticamente esas cifras y este rápido crecimiento de la población negra generó una enorme inquietud entre la población blanca de las ciudades del norte. Temían que los recién llegados les quitaran el trabajo, la vivienda y la seguridad.


Aunque estaban acostumbrados a la segregación de jure, es decir, a la segregación que existía debido a las leyes locales que la ordenaban, en el sur, los inmigrantes no estaban preparados para la segregación de facto, es decir, la segregación que existía por consenso general, del norte.
Una vez pasada la emoción inicial de la llegada, se vieron en la necesidad de acostumbrarse a un nuevo conjunto de normas desconocidas, ninguna de las cuales les ofrecía la Tierra Prometida que esperaban. En su lugar, tuvieron que enfrentarse a formas de discriminación impuestas no por la ley, sino por el consenso general de la población blanca contra ellos.
Trabajos
Los afroamericanos con educación secundaria solían estar en mejor posición para obtener un empleo cuando emigraban y, con el tiempo, conseguían cierta movilidad social, pero la mayoría de los emigrantes se encontraron con una enorme discriminación laboral, desde la asignación de los trabajos más peligrosos y desagradables hasta un salario inferior al de sus homólogos blancos. Además, tuvieron que enfrentarse al resentimiento activo de la clase trabajadora europea-americana, muchos de los cuales eran también inmigrantes recientes, que a veces se negaban a trabajar con los nuevos inmigrantes o realizaban protestas masivas en contra de su contratación.


Vivienda
Las pequeñas poblaciones de afroamericanos que vivían en los estados del norte antes de 1916 ya estaban sometidas a la exclusión racial en materia de vivienda, pero la segregación de la vivienda y el aislamiento racial se dispararon en respuesta a la afluencia de afroamericanos a las ciudades del norte durante La Gran Migración.
Debido al rápido aumento de la población de inmigrantes afroamericanos, la mayoría de las grandes ciudades experimentaron una escasez de viviendas que provocó un enfrentamiento entre los recién llegados y sus homólogos europeos, algo más establecidos.
Y debido a los pactos raciales restrictivos, acuerdos contractuales entre los propietarios blancos de una zona determinada, que prohibían la compra, el alquiler o la ocupación de una propiedad por parte de los afroamericanos, los emigrantes afroamericanos tenían pocas opciones respecto a dónde podían vivir. Por lo general, se quedaban con parientes o amigos hasta que pudieran encontrar su propio alojamiento, que a menudo se encontraba en zonas antiguas y ya superpobladas de la ciudad, abandonadas por los grupos étnicos euroamericanos más establecidos cuando se trasladaban a viviendas más nuevas en los suburbios.


Estos grupos étnicos se oponían totalmente a los vecinos afroamericanos y defendían sus territorios con saña. Las turbas de vecinos expulsaban regularmente a los afroamericanos que intentaban mudarse a sus barrios, destruían sus posesiones y a veces la propiedad para asegurarse de que no volvieran. Además, los propietarios solían subdividir los apartamentos en unidades más pequeñas y cobraban a los inquilinos afroamericanos alquileres más altos por cada subdivisión que lo que hasta entonces percibían por el apartamento completo.
Bancos y compañías hipotecarias
Los afroamericanos que llegaron a ahorrar suficiente dinero para el pago inicial de una vivienda siguieron sin poder comprar una casa debido a la discriminación hipotecaria y a la "redlining", una denegación sistemática de servicios financieros a los residentes de zonas en función de la composición racial o étnica de las mismas.
El redlining se produjo directamente o mediante el aumento selectivo de los precios, y fue aplicado por las agencias del gobierno federal, los gobiernos locales y el sistema bancario privado. Los afroamericanos que persistían en su intento de obtener una hipoteca eran a menudo presa de compañías hipotecarias deshonestas que les proporcionaban hipotecas con las tasas más desfavorables.
Este rebaño de afroamericanos en zonas viejas y superpobladas de las ciudades, donde pagaban alquileres astronómicos, la discriminación hipotecaria y el redlining, que continúa aún en la actualidad, limitaron la acumulación de riqueza y la movilidad social de los afroamericanos de forma significativa y crearon los guetos racialmente específicos que prevalecen en todas las ciudades de Estados Unidos.
El Verano Rojo de 1919
Tras el final de la Primera Guerra Mundial en 1918, los veteranos afroamericanos regresaron de la lucha para descubrir que el país por el que habían luchado seguía negándoles los derechos humanos básicos. Mientras tanto, muchos militares blancos estaban resentidos con los trabajadores de raza negra del sur que habían sido traídos para reemplazarlos.


Las cosas llegaron a su punto máximo en 1919 durante lo que se conoció como el "Verano Rojo". El Verano Rojo es el periodo que va desde la primavera hasta el otoño de 1919, cuando la ansiedad de la población blanca condujo a la violencia masiva, con turbas de supremacistas blancos que se amotinaron, aterrorizaron y mataron a residentes negros en más de tres docenas de ciudades de Estados Unidos, así como en un condado rural de Arkansas.
Cuando las cosas se calmaron, se contabilizaron 25 disturbios raciales, 97 linchamientos y una masacre de tres días de duración de más de 200 hombres, mujeres y niños de raza negra en Arkansas, después de que los aparceros negros intentaran organizarse para conseguir mejores condiciones de trabajo.
"La persistencia de los linchamientos impunes de personas de raza negra fomenta la anarquía entre los hombres blancos imbuidos del espíritu de la mafia y crea un espíritu de amargura entre la población negra... La violencia de la mafia sin control crea odio e intolerancia, haciendo imposible la discusión libre y desapasionada" Dr. George Haynes, funcionario y académico de raza negra, 1919
Tan solo dos años más tarde se produjo la tristemente célebre Masacre Racial de Tulsa, en la que turbas de personas blancas arrasaron el próspero barrio afroamericano de Greenwood, en Tulsa (Oklahoma), matando a hasta 300 afroamericanos, destruyendo sus negocios y hogares y dejando a miles de personas sin hogar.


Algunos veteranos negros se movilizaron en defensa propia tanto durante el Verano Rojo como durante los actos de violencia de Tulsa, mientras que miles de personas acudieron a unirse a la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP, por sus siglas en inglés), que pasó de tener 9 000 miembros antes de la Primera Guerra Mundial a 100 000 a principios de la década de 1920. Estas dos respuestas ante la violencia de la supremacía blanca fueron el preludio de los acontecimientos posteriores de los años 60 y 70: la autodefensa activa de los Panteras Negras y la organización pacífica del Movimiento por los Derechos Civiles (lo veremos en el próximo artículo).
Salud
A pesar de los obstáculos y la violencia a los que se enfrentaban, el traslado hacia el norte creó oportunidades para la comunidad afroamericana en general. Sin embargo, estas oportunidades tuvieron un alto precio: los investigadores han descubierto que, en lugar de mejorar la esperanza de vida, el traslado al norte aumentó las tasas de mortalidad de los afroamericanos. Las tasas de mortalidad de las mujeres negras de 65 años que emigraron del sur aumentaron un 43%, y las de los hombres de la misma edad, un 50%.
El florecimiento de la cultura afroamericana
Algo que está claro es que la migración les dio a los afroamericanos con talento y ambición oportunidades que la segregación de Jim Crow en el Sur no les pudo ofrecer. Las mejores perspectivas económicas, la oportunidad de educación, la exposición a la vida de la ciudad y las concentraciones de personas negras llenas de ambición en lugares donde podían apoyarse y alentarse mutuamente condujeron a un auge cultural en ciudades como Chicago, Nueva York y otros lugares. Esto puso a la cultura afroamericana en el mapa nacional y mundial.
De 1924 a 1929, Bronzeville, en Chicago, más conocida como la "Metrópolis Negra", estuvo en la cúspide de sus años dorados, mientras que el Renacimiento de Harlem supuso un despertar cultural entre los afroamericanos durante las décadas de 1920 y 1930.


Estos centros urbanos se convirtieron en una meca para otros pueblos africanos del Caribe y de África y fomentaron un orgullo racial evidente que llegó a plasmarse en la idea del Nuevo Negro, que, a través de la producción de becas, literatura, arte, música, danza, moda, teatro, política y espíritu empresarial, podía desafiar el racismo y los estereotipos imperantes para promover una política progresista y la integración racial y social.
Fotografía y arte
Para muchos estadounidenses blancos de principios del siglo XX, los afroamericanos eran empleados domésticos y aparceros, con extraños hábitos de habla, vestimenta, canto y baile que se plasmaban en los espectáculos de "blackface", maquillaje negro utilizado predominantemente por personas blancas para representar una caricatura de una persona negra, que solían frecuentar. La amplitud de su humanidad era a menudo ignorada, invisible o desestimada, pero el florecimiento del talento fotográfico afroamericano comenzó a cambiar estas representaciones distorsionadas.
"La cámara fue el instrumento central mediante el cual las personas de raza negra pudieron desmentir las representaciones de nosotros creadas por los blancos...", Bell Hooks
Los fotógrafos afroamericanos permitieron que su gente tomara el control de su propia imagen y se presentara al mundo tal y como se veían a sí mismos.


Fotógrafos como James Van Der Zee, Gordon Parks, Roy DeCarava, Moneta Sleet Jr. y Robert L. Haggins, por nombrar algunos, utilizaron sus cámaras para contrarrestar las caricaturas degradantes y ampliamente difundidas de los afroamericanos en la cultura popular. Lo hicieron no solo fotografiando acontecimientos importantes, como bodas y funerales, sino también captando la vida cotidiana de los afroamericanos y de los líderes de la comunidad, los artistas, los escritores, los emprendedores y los luchadores.
Mientras tanto, artistas como Romare Bearden, Jacob Lawrence y Elizabeth Catlett aportaron una perspectiva única y personal, como artistas afroamericanos, al campo de las bellas artes. Jacob Lawrence, en particular, se hizo muy conocido por su emblemática serie, que narraba la historia de la Gran Migración en pintura.
Música
La Gran Migración puso en contacto a varios músicos en las ciudades del norte y del oeste. Aunque la rica tradición musical de los afroamericanos surgió a partir de los espirituales negros durante el periodo de esclavitud en el sur y evolucionó hacia el blues, que prosperó durante la segregación en los "juke joints", después de la migración la innovación musical y los bailes afroamericanos florecieron, y los artistas llegaron a un público más amplio.
Los géneros musicales más originales y populares de Estados Unidos, jazz, country, rock and roll, funk, rhythm and blues, hip hop, disco y house, no existirían sin la innovación musical afroamericana. Tampoco existiría una amplia gama de bailes clásicos y populares como el swing, el Lindy Hop, el charleston, el jitterbug, el twist, el tap, el break dance, el locking, el popping, el crumping, entre otros.


Literatura
Aparte de la música y la danza, uno de los mayores logros de la Gran Migración fue el florecimiento de la literatura afroamericana y la aparición de gigantes literarios como Richard Wright, Ralph Ellison, Zora Neale Hurston, Countee Cullen, Jean Toomer, Langston Hughes y Claude McKay, entre otros.


Becas
Convencido de que las contribuciones de los afroamericanos a la historia de Estados Unidos y a la de otras culturas estaban siendo ignoradas o mal representadas entre los estudiosos, el historiador Carter G. Woodson se dio cuenta de que era necesario investigar el pasado olvidado de los afroamericanos.
Para lograrlo, se unió a William D. Hartgrove, George Cleveland Hall, Alexander L. Jackson y James E. Stamps y fundó la Asociación para el Estudio de la Vida y la Historia de los Negros en 1915. Actualmente se la conoce como la Asociación para el Estudio de la Vida e Historia Afroamericana y su misión es "promover, investigar, preservar, interpretar y difundir información sobre la vida, la historia y la cultura de la población negra a la comunidad mundial".
Quizá nada capture mejor el espíritu de La Gran Migración que "The New Negro", una antología de poemas, relatos y ensayos de destacados académicos y especialistas de raza negra publicada en 1925 y editada por Alain Locke, profesor de filosofía de la Universidad de Howard.
La colección mostraba los mayores talentos académicos y literarios afroamericanos de la época, al tiempo que anunciaba la "emancipación espiritual" que había supuesto la Gran Migración y las nuevas oportunidades que esta brindaba.


El año posterior a la publicación de "The New Negro", Carter G. Woodson lanzó la "Semana de la Historia de los Negros" en 1926 para educar a los afroamericanos y a los estadounidenses de todas las etnias sobre la historia de los africanos en el mundo y su amplia contribución en todos los ámbitos de la vida.
La nueva conciencia racial y el orgullo étnico también condujeron a la creación del movimiento Back to Africa, liderado por Marcus Garvey, que promovió la idea de W. E. B. Du Bois de los " diez talentosos ", según la cual la propia existencia de los afroamericanos que tuvieron la suerte de heredar dinero o propiedades u obtener un título universitario durante la transición de la Reconstrucción al Jim Crow eran la mejor respuesta al racismo desenfrenado de la época y debían ser imitados.
También fue importante en este periodo el concepto de dualismo o doble conciencia de Du Bois, que introdujo en su obra cumbre "The Souls of Black Folk". En ella, exploró la conciencia dividida de la propia identidad como una ramificación psicológica y social crítica de la conciencia racial.
Política
Este periodo fue también un momento decisivo para el activismo político. La NAACP fue creada por un grupo de académicos y activistas, entre los que se encontraban W. E. B. Du Bois, Mary White Ovington, Moorfield Storey e Ida B. Wells, con el objetivo de eliminar la discriminación racial y lograr la justicia e igualdad racial para los afroamericanos. En la actualidad, la NAACP es la mayor y más conocida organización de derechos civiles de Estados Unidos.


Deportes
A principios del siglo XX se produjeron muchas primicias para los afroamericanos, ya que varios deportes fueron eliminando poco a poco la segregación y permitieron a los atletas afroamericanos jugar en equipos nacionales con jugadores blancos. Esto permitió a los deportistas negros mostrar sus habilidades y capacidades.
Durante este periodo, Jack Johnson se convirtió en el primer afroamericano campeón mundial de boxeo de peso pesado, mientras que Lucy Diggs Slowe se convirtió en la primera mujer afroamericana en ganar un título deportivo importante, en tenis. También tenemos a DeHart Hubbard, el primer afroamericano que ganó una medalla de oro olímpica individual en salto de longitud en los Juegos Olímpicos de Verano de 1924.


Pero ninguna estrella brilla tanto como la de Jesse Owens, que ganó cuatro medallas de oro y batió dos récords mundiales en los Juegos Olímpicos de 1936 en Berlín, la capital del régimen nazi de Hitler. Hijo de un aparcero y nieto de esclavos, Owens nació en Alabama en 1913 y se trasladó a Cleveland con su familia cuando tenía nueve años.
Emprendimiento
El periodo que va desde principios del siglo XX hasta la Gran Depresión fue una época dorada para el emprendimiento negro. Segregados de la comunidad blanca en las zonas urbanas, tanto en el norte como en el sur, los empresarios negros lograron establecer negocios florecientes dirigidos a una clientela negra.


En 1900, la Liga Negra Nacional de Negocios (NNBL, por sus siglas en inglés) fue fundada en Boston por Booker T. Washington "para promover el desarrollo comercial y financiero de los negros". Creció rápidamente y en 1915 contaba con más de 600 sedes en todas las ciudades del país con una población negra importante.


En 1920, había decenas de miles de negocios de personas de raza negra, la gran mayoría bastante pequeños y que iban desde peluquerías hasta funerarias, siendo las empresas más grandes las compañías de seguros.


La Gran Depresión de 1929-39 supuso un duro golpe para muchos de estos negocios, ya que los ingresos en efectivo cayeron en la comunidad negra debido al desempleo y muchos negocios pequeños se vieron obligados a cerrar.
Conclusión
La Gran Migración cambió enormemente la vida de las personas de ascendencia africana y el panorama social y político de Estados Unidos. No solo transformó la autopercepción de los afroamericanos, que pasaron de ser ciudadanos rurales de segunda clase con escasa formación, a ser ciudadanos urbanos, cosmopolitas, capaces y poderosos, sino que esta nueva identidad dio lugar a una mayor conciencia social, un mayor sentimiento de orgullo y una mayor búsqueda de la autodeterminación.
Las luchas de este periodo también fomentaron una mayor organización comunitaria, lo que resultaba más fácil en los centros urbanos que en los entornos rurales dispersos. El crecimiento del orgullo negro y de grupos como la NAACP sentó las bases del Movimiento por los Derechos Civiles, que veremos en el próximo artículo.
Si te has perdido las partes anteriores de esta serie, por favor, échales un vistazo:
En el resto de esta serie, veremos fotografías de los siguientes periodos:
- Parte 4: Los movimientos por los derechos civiles y el poder negro
- Parte 5: El movimiento Black Lives Matter
Colecciones imperdibles
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1. Centro Schomburg de Investigación en Cultura Negra, División de Fotografías y Grabados
Explora más de 300 000 imágenes en esta sección del sistema de la Biblioteca Pública de Nueva York dedicada a la historia de la población negra.
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