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Como evaluar y editar tus fotos

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Spanish (Español) translation by Elena Pari (you can also view the original English article)

A pesar de que hoy en día es más fácil que nunca operar una cámara y producir una imagen, no es más fácil reconocer las imágenes más impactantes entre todas tus tomas e identificar en ellas un sentido colectivo. De hecho, la gran producción posible gracias a la tecnología digital dificulta aún más encontrar las pocas agujas (es decir, las imágenes significativas que evocan un tema o narrativa) en el inmenso pajar de archivos digitales.

Sin embargo, ser capaz de encontrar las mejores fotos entre un grupo de imágenes y de entender qué las relaciona entre sí es una de las habilidades clave que distingue a los fotógrafos de la gente que simplemente toma fotos.

Para muchos de nosotros, seleccionar nuestras imágenes más impresionantes es una tarea esquiva que requiere paciencia, una mente abierta y deliberación. Hasta los fotográfos más experimentados tienen que eliminar los bloqueos que les impiden  ver sus fotos con claridad, porque no hay dos fotos iguales y ellos saben que cuanto mejor seleccionen sus propias imágenes, tanto más poderosas y valiosas estas serán.

Los que nos dedicamos a la fotografía callejera estamos motivados en gran parte por una pasión personal, así que eliminar nuestra subjetividad para determinar qué fotografías son las mejores puede resultar particularmente desafiante. A fin de desmitificar el proceso de edición, hablé con la fotógrafa y educadora Karen Marshall, líder de seminarios en el Programa a tiempo completo de Fotografía Documental y Fotoperiodismo en el Centro Internacional de Fotografía de Nueva York, quien afirma que «aprender a ver tus imágenes objetivamente es un músculo que puedes ejercitar al igual que cualquier otro».

Plantea una intención

Marshall, que se he especializado en enseñar visión personal en el marco de la edición fotográfica por más de veinte años, dice que el primer paso es plantear una intención inicial y que «hacer esto servirá de guía para definir en qué consiste tu trabajo en general». Plantear una intención desde el principio es una manera de que tú mismo tengas más claras tus motivaciones iniciales, un punto de partida que le da el primer impulso a tu aventura. «Tanto si tu intención es fotografiar el jardín trasero porque la luz es agradable, la estructura de los edificios o la población en un campo de refugiados, es realmente importante que cuando tomes las fotos tengas un cierto entendimiento de lo que estás mirando, algún tipo de meta específica».

Cambia tu intención después, si es necesario

Es importante tener una intención inicial, pero no quiere decir que tienes que mantenerla si no está funcionando o si no es factible al momento de fotografiar. Tanto los fotógrafos novatos como los experimentados pueden empezar «asumiendo en gran parte lo que están fotografiando» ―dice Marshall―, «solo para terminar haciendo algo completamente diferente. Y hay que entender que eso está bien».

«Por ejemplo, puedes pensar que vas a fotografiar gente que ha sido desplazada por un incendio, pero al final no tienes acceso a la gente, así que terminas fotografiando escenas del incendio. Pero en el lenguaje fotográfico, eso podría ser más profundo para el espectador que si fotografiaras a la gente». Marshall asegura que la fotografía es un proceso y para permanecer fiel a él, tienes que confiar en que los vientos te guiarán.

Dale a tus fotos la oportunidad de responder

Una vez que la sesión fotográfica ha terminado y miras las imágenes que has creado, «tienes que encontrar las "mejores" y dejar que ellas cuenten lo que finalmente viste», dice Marshall. «Debes permitir que la idea inicial de lo que pensaste que estabas mirando de un paso atrás para permitirte a tí mismo encontrar lo que consideras que son las mejores fotos. Una vez que has encontrado estas fotos, ellas te dirán lo que están haciendo. Y en ese punto es casi como recuperar tu intención».

Marshall pone como ejemplo a alguien interesado en arquitectura que va a fotografiar edificios, pero las imágenes resultantes «flotan hacia arriba y reflejan más la belleza de cómo la luz funciona en interacción con la geometría de los edificios», dice. «Entonces, cuando el fotógrafo reconoce eso, en realidad redefine lo que está haciendo. Esto acerca al fotógrafo a crear un corpus de trabajo resuelto».

Continúa desarrollando una relación con tus fotografías

De manera muy similar a una conversación, este trayecto de ida y vuelta entre el fotógrafo y sus fotos le permite ser un buen editor de su trabajo, ya que con el paso del tiempo le permite desarrollar y refinar su relación con la fotografía: el fotógrafo toma una foto, luego responde, escucha y toma más fotos de acuerdo a eso, las fotos resultantes responden nuevamente y se repite el proceso.

Así, como ocurre normalmente en las relaciones, les va mejor a los que saben escuchar porque se toman el tiempo para entender la perspectiva que las imágenes les están mostrando, en lugar de quedarse sumidos en su propio punto de vista.

Karen Marshall revisando el trabajo de unos estudiantes en el Centro Internacional de Fotografía. Foto © Lavonne Hall | www.digital-lavonne.com

Deja de lado tus antecedentes

Adquirir el «síndrome del antecedente», como lo llama Marshall, es uno de los mayores obstáculos que los fotógrafos enfrentan al tratar de mirar y escuchar objetivamente sus fotos. «Debes ser capaz de dar un paso atrás y desconectarte de la experiencia que tuviste al tomar la foto para poder verla claramente. Cuando has tenido una experiencia particularmente intensa al tomar una foto, los recuerdos pueden ser tan fuertes que pueden afectar tu apreciación de lo que plasman las fotos».

Por ejemplo, si has tenido una experiencia muy positiva al tomar una foto, puedes confundir una imagen mediocre con una interesante. Por el contrario, tal vez tuviste una experiencia fotográfica tan negativa que no puedes identificar ninguna foto excepcional que hayas tomado. La fotografía es un medio visual. Los fotógrafoss deben tener cuidado con lo que realmente muestra la foto. Así que tienes que encontrar la manera de ver tus imágenes como si no tuvieras contexto o relación alguna con ellas».

Mira tus fotos (mucho y después de un tiempo)

Para evitar que tus antecedentes te influyan cuando evalúas tus fotos, Marshall recomienda mirarlas en diferentes momentos para conseguir una apreciación honesta de lo que hay. El tiempo juega un rol muy útil al editar: conforme pasa, va desintegrando las expectativas que teníamos respecto a nuestras imágenes y va borrando nuestro recuerdo de que las tomamos, lo cual ayuda a aclarar nuestra visión.

«Parte de convertIrse en un buen editor es practicar. Es un músculo que puedes desarrollar, tal como los bailarines fortalecen los músculos que les ayudan con la coreografía de manera que cuando bailan, la ejecución no solo es técnicamente correcta, sino también expresiva. El tiempo que pasas revisando tus fotos y teniendo experiencias con ellas es como ejercitar los músculos que sostienen tu comprensión final de las mismas».

Sé paciente cuando editas

Según Marshall, el tiempo también calma esa fastidiosa voz de inseguridad y decepción que con tanta frecuencia nos ciega. Tal vez te parezca alentador saber que es normal tener una experiencia extrema tipo montaña rusa al evaluar las fotos que descartas. En su libro Gregory Heisler: 50 retratos (que recomiendo muchísimo), el premiado fotógrafo de retratos Gregory Heisler escribe lo siguiente:

«A menudo, la primera mirada es totalmente desalentadora. La foto se ve casi como un fracaso. El color no es el correcto. La exposición ha fallado. O, con frecuencia, el sujeto simplemente no vale la pena. La primera edición de toda la sesión suele ser igualmente decepcionante porque estoy viendo todos los momentos fallidos y errores. (Es en este momento en el que en silencio juro no volver a tomar una foto más.) En la segunda ronda, las cosas se ven mejor. El proceso ha sido ajustado, los fracasos totales se han retirado (pero no desechado todavía) y parece que se puede salvar algo de la sesión. Al final de la tercera revisión, las cosas se ven bastante bien, y es solo cuestión de elegir lo mejor de la selección. Para cuando termino y tengo mis fotos "selectas", he recuperado el optimismo y puedo vivir para tomar fotos un día más».

¡Y esto viene de alguien que ha fotografiado más de 70 retratos para la portada de la revista Time!

Tiende una red amplia y luego concéntrate

Como la experiencia de mirar las fotos descartadas puede ser tan confusa, especialmente al principio, Marshall recomienda comenzar con una red amplia. "Primero mira todas las imágenes descartadas. Solo míralas. Luego regreso y marco cada foto que despierte mi interés, incluyendo las fotos que quizá son solo buenas ideas pero tienen problemas. Luego las miro una tercera vez y comienzo a agrupar las fotos que he marcado: las del grupo C las puedo eliminar completamente porque sé que no funcionan; luego tengo los grupos A y B, que no separo por completo, solo los miro».

«Estoy tratando de enamorarme de mis imágenes hasta que encuentro las mejores, pero también sé decir adiós. La fotografía es como la escultura, en la que solo estás tallando piezas de piedra hasta que ves que comienza a tomar una forma coherente».

Categoriza tus imágenes

Después de seleccionar las mejores imágenes, Marshall recomienda colocar las buenas fotos en archivos o categorías como una manera de analizarlas. Por ejemplo, digamos que tu intención inicial era fotografiar a las personas que pasan por una esquina de la ciudad. Cuando llegues a casa organiza tus mejores fotos en grupos. Puedes tener un grupo que muestre detalles de los pies de las personas, otro grupo de mujeres con sombreros, otro con retratos ambientales de gente a la que abordaste, etc. Cada día que regreses y fotografíes esa cuadra de la ciudad, irás añadiendo material a dichos grupos y lentamente construirás cajas o archivos con todas las buenas imágenes, a la vez que irás eliminando todo, excepto las mejores fotos de cada sesión.

«Al categorizar tus imágenes, puedes comenzar a tener una conversación sobre lo que estás haciendo. A veces esta categorización dirigirá tu intención de lo que en realidad trata el proyecto. A veces te ayudará a entender las diferentes fuentes fotográficas que estás usando en una situación a fin de identificar lo que tienes y lo que está faltando. Estás armando estos grupos o selecciones solo para conversar contigo mismo sobre las estrategias que estás usando, tanto si eres consciente de ellas como si no, cuando estás ahí afuera en el campo. Luego puedes juntar lo mejor de cada categoría y habrá una clara relación que las una».

La fotógrafa Brittany Beiersdorf revisando las fotos obtenidas con su cámara Instant Diana. Foto por Amy Touchette

Recibe retroalimentación

«A fin de entender tus imágenes, es esencial recibir retroalimentación de otros», dice Marshall. «Pero asegúrate de pedirla sin que ellos conozcan del todo tu plan. "Contaminarlos" de antemano con tus intenciones o antecedentes puede llevarlos por un camino que les impida ser los observadores objetivos que tú quieres que sean. Está bien contarles todo después, pero no de desde un principio», afirma Marshall.

«También tienes que considerar a quién le muestras tus fotos. Por ejemplo, a algunas personas solo les gustan las fotos bonitas y eso es todo lo que les gustará. Otra persona puede ser muy formal en su manera de ver las cosas, así que solo estará interesada en composiciones muy ajustadas o simples y no les importará nada más. Entonces tienes que tomar un poco de cada uno y entender de dónde viene la retroalimentación».

Sin embargo, si a la mayoría de personas les gusta una foto en particular respecto a la cual te sientes ambivalente o que incluso no te gusta, según Marshall «tienes que escucharlas y preguntarte a ti mismo qué causa tu indecisión. Por lo menos debes conservar esa foto en tu edición hasta que hayas resuelto esa disparidad».

Conoce tu objetivo

"Hay muchas razones por las que editamos nuestras fotografías: las editamos para entender nuestro trabajo, las editamos para un cliente, las editamos para nuestra familia", dice Marshall. "Entonces, cuando comienzas a seleccionar tus mejores imágenes, tienes que saber para qué las estás editando".

«Por ejemplo, si estás tomando fotos para la boda de un amigo, vas a seleccionar las mejores fotos que describan el evento: los momentos clásicos, los momentos destacados y las escenas más emotivas. Pero también encontrarás algunas imágenes que, por así decirlo, van más allá. Son las fotos que hasta cierto punto son un poco raras o desafiantes. Tal vez conserves esas imágenes para tu propia selección y no las incluyas en la de ellos». Si bien debes permanecer ágil y con la mente abierta mientras evalúas tus imágenes, estar consciente de tu objetvo te ayudará a realizar una selección más específica y apropiada.

Sé fiel a ti mismo

«La relación que tienes con tus fotos puede ser muy similar a la que tienes con tu familia o amigos», dice Marshall. «Es parte de la naturaleza humana no saber si aceptar o no cómo es una relación o cómo terminar las cosas. Podrías sentarte por años queriendo que tu pareja sea una persona en particular y terminar frustrándote con ella porque no es como tú quieres que sea y no te da lo que tú quieres que te dé. Pero si realmente aceptas a la persona como es (si dejas de pensar que "no es de los que se levantan temprano y jamás podremos tomar juntos una buena taza de café en la mañana"), entonces puedes comenzar a disfrutar más de su compañía en la tarde o en la noche en lugar de perder tanto tiempo estando enfadado en la mañana».

"Lo mismo ocurre con tus fotos. Tal vez quiero tomar un determinado tipo de foto, pero si no lo hago (porque no está en mi naturaleza hacerlo), y más bien celebro lo que hago naturalmente en lugar de tratar de ser alguien que no soy, terminaré por encontrar mi visión personal. A veces las personas están tan preocupadas en encontrar su propia visión que se sabotean a sí mismas. Todo está interconectado y eso es lo que complica las cosas. Tienes que aceptarte a ti mismo y dejar que las fotos te guíen».

Edita después de fotografiar, no durante la sesión

Al trabajar con la tecnología digital, Marshall también recomienda mirar las fotos después de completar la sesión y no en medio de ella. «A veces es muy bueno mirar una foto o dos solo para revisar la exposición, pero no te recomiendo que borres las imágenes, porque una vez que las descargues puedes formarte una opinión completamente diferente. En primer lugar, solo mirarlas técnicamente en la pantalla de una computadora u ordenador en lugar de una LCD pequeña va a ser una experiencia completamente distinta. Puedes descubrir que lo que inicialmente pensabas que era un fracaso es tu mejor foto». Cuando estés fotografiando, concéntrate en crear las imágenes. Deja el análisis de tus fotos para después, cuando puedas dedicarte excusivamente a la tarea de leerlas.

Desarrolla alfabetismo visual

No por último menos importante, el estudio a la antigua es indispensable para desarrollar tus habilidades de edición. «Ir a clases, conocer gente, mirar libros, ir a exhibiciones, etc. son maneras de ejercitar este músculo. Por ejemplo, analizar una retrospectiva del trabajo de un fotógrafo aclamado puede abrirte los ojos a la miríada de formas que puede tomar una selección. Puedes decir: "Oh, el fotógrafo tomó imágenes de la playa con alto grado de contraste durante años y cuando se reúnen todas, la colección comienza a hablar de algo más allá de eso"». Tener esa experiencia una y otra vez te expone a la variedad de matices que pueden conformar un corpus dinámico y coherente, así como mantenerte fresco y abierto para cuando tengas que evaluar tus propias fotos.

Conclusión

«La capacidad de editar es una habilidad que tiene que ser adquirida. No la puedes evitar porque es parte del proceso», dice Marshall. Una buena edición articula lo que es especial en las fotos, algo que es imposible de saber desde el principio. En consecuencia, tomar fotos requiere que hagas un acto de fe: comienza con tu intención, pero luego deberás borrarla de tus expectativas, y por eso es que editar tus fotos es en gran parte una lección de dejar ir.

Karen Marshall es líder de seminarios en el Programa a tiempo completo de Fotografía Documental y Fotoperiodismo en el Centro Internacional de Fotografía, donde ha trabajado en la facultad durante los últimos 20 años. También es profesora asociada en la Universidad de Nueva York y dicta talleres en China, Europa, Latinoamérica y en línea. Su estudio seminal: Entre chicas: Un pasaje a la adultez, documenta el paso a la mayoría de edad de un grupo de adolescentes de clase media de una escuela secudaria 30 años después. El proyecto multimedia se exhibe del 13 de octubre al 17 de noviembre de 2015 en el Hampshire College de Amherst, Massachusetts.


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